Hace
muy poco que han diagnosticado a vuestro hijo/a el Síndrome de Prader-Willi
(SPW). Lo normal es que os sintáis perdidos, abrumados, asustados o
incrédulos y estéis atravesando un proceso muy doloroso y difícil.
Hasta llegar a nosotros, habréis pasado por una, quizá demasiado
larga, búsqueda de diagnóstico y con ello, por un interminable
rosario de pruebas.
Muchos
padres sienten que la mejor forma de afrontar todo esto es vivir el día
a día. Sin embargo, es importante que conozcáis las características
de este Síndrome para poder anticiparos a los posibles problemas y
evitar que surjan complicaciones.
Este
síndrome se caracteriza por un trastorno del crecimiento, el
desarrollo, y la alimentación. Se sospecha que una alteración
funcional del hipotálamo (región del cerebro que controla, entre
otras funciones, el hambre y la saciedad) podría ser responsable de
algunas de las manifestaciones clínicas.
Es
importante decir que vosotros y vuestros hijos/as no estáis solos. Se
calcula que aproximadamente una de cada 10.000 personas nacen con el
SPW. Se presenta tanto en varones como en mujeres y se ha detectado en
individuos de todas las razas. El nombre del síndrome proviene de los
nombre de los doctores que describieron por primera vez este trastorno
en 1956.
Las
asociaciones SPW están formadas por padres de afectados por este síndrome.
Tienen experiencia en ofrecer ayuda e información. Unirte a la
asociación te da la oportunidad de entrar en contacto con otras
familias e intercambiar información. Te permitirá sumarte al
esfuerzo conjunto en la búsqueda de apoyos específicos para la mejor
atención de tu hijo/a, así como recibir una revista con información
actualizada sobre el síndrome y temas relacionados de interés,
noticias de la asociación y fechas de distintos eventos.
¿POR
QUÉ SE PRODUCE EL SPW?
Todas
las alteraciones genéticas que originan el SPW tienen como causa común
la pérdida o alteración de genes paternos en la región 15q11-q13
del cromosoma 15. La culpa de estas anomalías no es ni del padre, ni
de la madre.
No
obstante, es importante determinar la alteración genética específica
que originó el SPW para proponer un consejo genético. Estas
alteraciones se describen mas claramente en la siguiente figura:

Deleción
"de novo" en el cromosoma 15 paterno. Consiste en
la pérdida de un fragmento del cromosoma 15 paterno. Este tipo de
alteración se da en un 70 % de los afectados. El riesgo de tener otro
hijo afectado es bajo, aproximadamente un 1%.
Disomía
uniparental del cromosoma 15 materno. Se produce cuando los
dos cromosomas 15 son heredados de la madre, de forma que no hay
cromosoma 15 paterno. Esta alteración se encuentra en el 25 % de los
afectados. El riesgo de recurrencia es bajo, un 1%. No se han
encontrado familias con más de un hijo afectado.
Alteración
del imprinting. Error por el cual, en la línea germinal de
los progenitores no se borra la marca de impronta que determina de qué
progenitor procede el cromosoma 15. Esta señal indica que una mujer
transmite a su descendencia cromosomas "femeninos", y un
hombre cromosomas "masculinos".
Por ello, en la línea
germinal, es necesario borrar la impronta del padre en las mujeres y
la impronta de la madre en los hombres. Un error de imprinting hace
que un hombre transmita sus cromosomas con un imprinting materno. Sólo
un 3-5 % de los afectados presenta esta alteración. En caso de esta
mutación el riesgo de recurrencia es alto, de un 50%, puesto que los
padres pueden ser portadores de la mutación.
Reorganizaciones
cromosómicas (translocaciones, inversiones, etc). Se dá en
el 1 % de los afectados. En los casos donde se haya observado
translocación "de novo" o heredada el riesgo estimado
dependerá de la naturaleza de la translocación.
TÉCNICAS
DE DIAGNÓSTICO
En
1981 un grupo de doctores elaboró unos criterios clínicos para
diagnosticar el SPW. Actualmente, ya se dispone de una serie de técnicas
que permiten confirmar el diagnóstico clínico así como, orientaros
y ofreceros consejo genético.
El diagnóstico genético se lleva a
cabo a partir un análisis de sangre y puede evitar evaluaciones
innecesarias de posibles causas neuromusculares de la hipotonía. El
tiempo que puede transcurrir hasta que se obtienen los resultados
finales del estudio genético completo oscila entre 1 y 3 meses.
Las técnicas
disponibles actualmente y que pueden realizar los laboratorios de genética
para discriminar las alteraciones genéticas asociadas al SPW son:
COMO
ESTARÁ AFECTADO NUESTRO HIJO Y QUE TRATAMIENTOS DEBERÁ SEGUIR
Como
en cualquier síndrome, cada persona es diferente y por tanto, no
todas las características están presentes en todos los individuos
afectados, y el grado de afectación varía significativamente de unos
a otros. Es importante que nunca perdáis esto de vista.
Un
diagnostico temprano da la oportunidad a vuestro hijo de un comienzo
mejor; con atención temprana y un adecuado plan de alimentación.
PRIMERAS ETAPAS
El
desarrollo de vuestro hijo pasará por dos etapas muy diferentes:
EN
LA PRIMERA ETAPA, que suele prolongarse desde el nacimiento hasta los 2 o 4 años, vuestra mayor tarea será conseguir que gane
peso.
Como
vuestro bebé tiene un tono muscular muy bajo, le es extremadamente
difícil succionar, ya que no posee la habilidad necesaria en su
lengua, labios y mejillas para asir el pezón, se cansa con facilidad
y tiende a quedarse dormido.
La dificultad es tan grande que en la
mayoría de los casos se necesitan técnicas y procedimientos
especiales para dar una nutrición adecuada, como tetinas especiales,
manipulación de la boca y mandíbula o incluso, una sonda.
El
bebé con SPW actúa como si no tuviese hambre y no parece mostrar
interés en la alimentación. Tanto es así, que puedes encontrarte
con que necesitas poner el despertador para las tomas de la noche. Al
principio, el que termine cada biberón puede llevar mucho tiempo,
pero no desesperes, su habilidad mejorará a medida que desarrolle un
mayor tono muscular.
La
ganancia de peso, lenta en el primer año, tiende a normalizarse
durante los siguientes 12 meses y la obesidad en esta edad es poco
frecuente. Deben seguirse pautas de nutrición normales, pero no
obstante, es esencial un control continuo de la nutrición.
La
presencia de un apetito normal durante el segundo año puede despistar
y haceros creer que la característica de hambre excesiva no aparecerá.
Es esencial que os mantengáis informados y busquéis asesoramiento de
apoyo en un experto en dietética con conocimiento del Síndrome.
Los
bebés con SPW no lloran muy a menudo y cuando lo
hacen es un llanto flojo.
También dormirán mucho, es importante que cuando estén
despiertos reciban estimulación visual y mimos, que son esenciales
para su desarrollo.
El tono
muscular bajo también supone que vuestro hijo necesitará más
tiempo de lo normal para alcanzar las metas del desarrollo. El retraso
en el desarrollo puede ser muy severo en el primer año
pero experimenta una mejoría evidente durante el segundo.
Hay
mucha variedad en cómo evoluciona cada niño, pero la mayoría de los
niños con SPW alcanzarán estos hitos del desarrollo del siguiente
modo: sonríen a los 4 meses, en torno a los 6 se incrementa el estado
de alerta. A partir de esta fecha, las habilidades motoras gruesas
comienzan a mejorar: la media para sentarse son los 12 meses y de
andar los 24. El habla/lenguaje tiende a estar más retrasado y
aparecen sus primeras palabras sueltas a los 21 meses y las frases
entre los 3 y los 6 años.
Por
todo lo dicho, es importante que el bebé comience a asistir a un
Centro de Atención Temprana. Allí seguirá programas específicos
que incluirán el trabajo de fisioterapia y estimulación del
desarrollo. Un poco más adelante, también está indicada la
logopedia. En muchos centros se atiende a los niños hasta los 6 años.
LA
SEGUNDA ETAPA del síndrome, que normalmente aparece entre
los 2 y los 4 años, comienza con el cambio en el metabolismo de tu
hijo. Aunque su dieta sigue siendo más o menos la misma puede
comenzar a coger un exceso de kilos. Esto puede venir acompañado de
una compulsión por comer y una obsesión con la comida. A partir de
este momento el control de la dieta tiene que ser estricto para evitar
una ganancia de peso en progresión.
Por
sus características especiales, tu hijo necesita menos calorías que
otros niños para mantener un crecimiento y actividad normal. Por ello
es necesaria una dieta baja en calorías, que deberá estar ajustada
de modo que mantenga su peso adecuado para su altura, evitando
incrementos rápidos y sin por ello dejar de recibir una nutrición
adecuada para su desarrollo.
Cuidar
su dieta debe ser un trabajo en equipo, que incluye a todos aquellos
que están con tu hijo (familiares, amigos, vecinos, educadores, etc.)
Tened en cuenta que es más difícil dejar de dar ç ciertas comidas
cuando comienza el aumento de peso que restringirlas desde el
comienzo. Por eso no compres golosinas o galletas dulces, ni refrescos
con gas. Usa zumo 100% de fruta sin azúcar diluyéndolo al 50% con
agua. No utilices la comida como premio. Lee sobre nutrición.
El
ejercicio también será un ingrediente esencial para luchar contra
las calorías, así que anímale desde el principio. Conviértelo en
un evento familiar y todos os beneficiareis.
Los
retrasos de desarrollo se hacen menos llamativos entre los 2 y los 5 años.
Las habilidades motoras - finas y gruesas - mejoran. En ocasiones no
caminan hasta los 4 - 5 años. Los niños con SPW tienen distintos
trastornos de aprendizaje y su capacidad intelectual normalmente varía
en un retraso de moderado a ligero.
Durante
esta segunda etapa, el habla y el lenguaje mejoran. Muchos niños se
vuelven excesivamente habladores durante estos años. Sin embargo, la
mayoría de ellos tienen errores de articulación. En estos primeros años,
el lenguaje expresivo (habla) generalmente va algo más retrasado que
el lenguaje receptivo (comprensión). Este retraso puede provocar
frustración en el niño (y la expresa con rabietas) y en las personas
de su entorno. Mejorar sus habilidades comunicativas será otro de los
objetivos de este periodo. En algunos casos, un retraso excesivo en la
adquisición del lenguaje puede requerir el uso de signos y métodos
aumentativos de la comunicación.
Los
niños con SPW son generalmente cariñosos y es muy fácil quererlos.
A partir de los 4 años pueden comenzar a ocurrir momentos en que
tenga cambios de comportamiento significativos como tozudez, rabietas,
y dificultad para afrontar los cambios. El déficit de habilidades
sociales crea a menudo dificultades en la relación con sus compañeros
y genera problemas de conducta. El tratamiento conductual por parte de
un profesional en esta etapa puede prevenir problemas en un futuro.
Debe crearse un entorno suficientemente estructurado que permita la máxima
autonomía, y a la vez minimice aquellas condiciones que los induzcan
a realizar conductas inapropiadas. La implantación de unas normas
consistentes y mantenidas estrictamente por parte de todos los
cuidadores es, por sí sola, la intervención más efectiva.
Durante
este periodo muchos niños comienzan a rascarse la piel. La mejor
forma de tratarlo es no darle excesiva importancia y ofrecerle
actividades manuales. Las mangas largas y otras prendas protectoras
son útiles.
Además
de al centro de atención temprana, la mayoría van a una guardería y
preescolar de su zona. Luego pasan bien a colegios de Integración o a
centros de educación especial. El Equipo de Orientación y Valoración
Psicopedagógica de tu zona tras evaluar a tu hijo te harán una
propuesta de escolarización. Aunque hasta los 6 años no es
obligatoria la escolarización es importantísima, ya que los
programas preescolares aumentan las habilidades de comunicación y
favorecen las habilidades de interacción social.
Ver datos carácterísticos de las diversas etapas en Menú: ( El bebé PW, La infancia PW, El escolar PW, El adolescente PW, El adulto PW )
OTRAS
CARACTERÍSTICAS QUE DEBES CONOCER
La
salud general normalmente es buena, a no ser que se produzca
obesidad mórbida. Aunque desde el punto de vista médico, las
personas con SPW deben recibir los controles e inmunizaciones estándares
recomendados para cualquier niño, adolescente o adulto, es importante
que conozcáis las características clínicas específicas que puede
presentar vuestro hijo.
La regulación
de la temperatura puede ser un problema. El niño puede tener
la temperatura anormalmente baja (menos de 36 grados) durante el
primer año de vida. A partir de los doce meses es más frecuente que
tengan mucha fiebre durante enfermedades sin importancia o sin causa
aparente.
El hipogonadismo se manifiesta en varones con escroto liso, y pene pequeño, testículos
sin descender (criptorquidia). En las mujeres se aprecian labios
menores y clítoris pequeños.
Más
del 50% de los niños presenta estrabismo y requiere
atención oftalmológica.
Debido
a su hipotonía, aparecen con frecuencia escoliosis.
Dado que esta puede aparecer a edades muy tempranas, es esencial hacer
revisiones periódicas.
El crecimiento
lineal es variable. La mayoría de los niños tienen baja
estatura y un crecimiento lento durante la primera infancia, aunque
algunos pueden tener un crecimiento normal. La baja estatura
normalmente ya es visible en la niñez. Existen tablas de talla peso y
tamaño de manos y pies específicas para SPW (Butler y Meaney, 1991)
para determinar si el crecimiento es adecuado. Cuando existe un
crecimiento lineal pobre, debe evaluarse si hay una deficiencia en la
hormona de crecimiento.
Tienen
los siguientes rasgos faciales característicos ya
desde el nacimiento: cara estrecha, ojos almendrados, boca pequeña
con el labio superior delgado y comisuras de la boca hacia abajo.
Muchos
niños tienen una menor sensibilidad al dolor. Por
ello, debe prestarse atención a las pistas sutiles de dolor, ya que
puede advertirnos de un problema serio (como una fractura de hueso,
una infección, etc.). Recomendamos la inmediata intervención del
pediatra.
Las
personas con SPW raramente vomitan a ninguna edad. En
caso de que ingieran alguna sustancia peligrosa, no deberán
utilizarse vomitivos, sino hacer un lavado de estómago. Los vomitivos
puede no ser efectivos, y las dosis múltiples de esta medicación
pueden causar toxicidad. Algunos niños regurgitan la comida desde muy
pequeños y puede ser confundido con vómitos.
Tampoco
hay que olvidar las visitas al dentista. Pueden aparecer caries
dentales debido a los pobres hábitos de alimentación. La
regurgitación, flujo salival reducido y un mal cepillado de dientes
debido a sus habilidades motoras limitadas pueden causar problemas
adicionales. Conviene usar pasta de dientes u otros productos para
incrementar el flujo de la saliva.
LA
FAMILIA
La
presencia de un miembro con SPW puede presentar algún conflicto en la
familia. Dada su naturaleza interactiva, ésta afecta y es afectada
por la presencia de un individuo con el Síndrome. Las personas con
SPW siempre necesitan apoyo de su familia, pero no hay que olvidar que
la familia también lo necesita. Es importante que busquéis momentos
de respiro en que podáis pasar algún tiempo juntos y "recargar
las pilas".
La
restricción de la comida se convierte en un desafío y condiciona
todo el sistema familiar. Los hermanos, el grupo familiar, y todos los
que atienden al afectado requieren educación y asesoramiento.
¿QUÉ
AYUDAS PUEDO OBTENER?
Para
poder solicitar los diversos servicios, ayudas y prestaciones que cada
comunidad autónoma ofrece, es imprescindible obtener el certificado
de minusvalía en el Centro Base o Centro de Orientación y Diagnóstico
del IMSERSO, o el equivalente en tu Comunidad Autónoma.
Este
certificado, es un documento que "valora" la minusvalía
(discapacidad) psíquica, física, sensorial y social de una persona.
Dicha valoración se lleva a cabo por personal especializado y a través
de médico, psicólogo y trabajador social.
Los
que tenéis niños muy pequeños, durante la entrevista para la
obtención del certificado de minusvalía debéis insistir en la
hipotonía, dificultades de alimentación, y retraso psicomotor. También
en los problemas de retraso global del desarrollo y posible retraso
mental. Es importante hacer hincapié en los Criterios Diagnósticos
Mayores (cuadro adjunto) del síndrome siendo valorables,
habitualmente, otras afecciones de la talla, anomalías oculares,
escoliosis, apneas y cualquier tipo de complicación médica.
Cuando
se revise el certificado de minusvalía a partir de los tres años
insistir en los problemas endocrinos y sobre todo en el posible
retraso mental, problemas metabólicos, hiperfagia (y las
consecuencias) y problemas de conducta (en especial los problemas de
control de los impulsos).
La
Asociación puede facilitaros un informe para que lo presentéis el día
de la valoración junto a los informes médicos que tengáis. |